Aunque sea un lugar famoso por sus grandes
playas y sus grandes hoteles, Túnez tiene
un nuevo mundo esperando ser descubierto. Para
ello sólo hay que salirse de las rutas
más frecuentadas. Cuanto más te
adentras en el sur más calor hace y más
desértico es el paisaje, pero más
oportunidades tenemos de encontrarnos con extraordinarios
parajes.
Los oasis (lugares fértiles en el desierto),
están situados donde los lagos subterráneos
naturales emergen a la superficie. Tamerza es
un oasis de montaña y, aunque parezca
increíble, la ciudad original fue destruida
en 1969 por una inundación. Rodeada de
un desierto seco, arenoso y achicharrante, ofrece
agua fresca en la que bañarse disfrutando
del paisaje.
Tozeur siempre ha sido una parada obligada
para las caravanas de camellos que cruzaban
el Sahara; ahora es una parada esencial para
el turista. Esta pequeña ciudad es popular
por ser uno de los oasis más importantes
de la región. Un impresionante sistema
de regadío distribuye el agua en cientos
de canales para mantener un inmenso palmeral
en medio del desierto polvoriento. Este terreno
agrícola, verde y fértil, produce
una variedad asombrosa de alimentos como: dátiles,
higos, melocotones o plátanos.
Un modo original de ver la zona y disfrutar
de las dunas es alquilar un quad (o optar por
el tradicional 4x4 que cuesta unos 50 €/día)
y comenzar nuestra ruta en Tozeur. Allí
se encuentra un pequeño grupo de construcciones
en contrachapado instalado en medio de las montañas
de arena. Este extraño lugar es fruto
de la imaginación de George Lucas, ya
que es el decorado de su famosa película
La Guerra de las Galaxias, concretamente del
primer largometraje.
Matmata cuenta con uno de los paisajes más
inhóspitos de toda Túnez. Los
cambios de temperatura entre el verano y el
invierno son enormes, pasando de un calor asfixiante
a un frío glaciar. Los bereberes que
habitan aquí se protegen de las inclemencias
del tiempo de un modo único: construyendo
sus viviendas bajo tierra. A medio día,
en verano, la temperatura en el interior de
la casa pude ser hasta 30 grados más
fresca que en el exterior. Algunas de estas
viviendas subterráneas se han convertido
ahora en hoteles, sin demasiado lujo en sus
habitaciones.
A una hora de allí está Tatouine,
otra ciudad bereber. Ésta se caracteriza
por los kasars, graneros construidos en la cima
de la colina por los bereberes nómadas
para proteger sus cosechas mientras vivían
en tiendas de campaña y viajaban por
el desierto. Los 45 graneros de Tatouine son
lo más parecido a una colmena a escala
gigantesca. Este es uno de los ejemplos mejor
conservados de este emplazamiento, que se puede
encontrar por la región y en el oeste
de Libia.