En el norte de África, a dos pasos de
Europa y en el corazón del Mediterráneo
está Túnez, uno de los países
del Magreb más modernos. Situada en el
centro del golfo marino del mismo nombre, la
ciudad de Túnez es un istmo entre dos
lagos. Está asentada cerca de las ruinas
de Cartago, ciudad de la que fue satélite
y cuya suerte corrió paralela tras la
victoria de los romanos: ambas fueron arrasadas.
Pero llegaron los árabes y la ciudad
resurgió. A la Medina se unieron nuevos
barrios por la venida de judíos españoles
y, después, llegaron los turcos y los
franceses, que diseñaron la ciudad moderna.
Túnez, siendo un país musulmán
es de los más liberales y de los más
abiertos. Ejemplo de ellos es que la poligamia,
el repudio y la prohibición de beber
alcohol se han abolido por ley. Es un país
devotamente islámico y, sin embargo,
las mujeres parecen gozar de mayor libertad
que en otras regiones practicantes. El velo
es un rasgo inconfundible del islamismo, pero
las tunecinas optan por ser más prácticas
y completamente distintas del resto de las féminas
del mundo árabe. De hecho, el uso del
velo en las escuelas está prohibido.
Túnez es una república constitucional
que fue colonia francesa hasta 1956. Actualmente,
goza de una gran estabilidad política
y su presidente, con reconocido compromiso por
defender los derechos humanos y la democracia,
lleva 19 años en el poder, lo que no
resulta extraño teniendo en cuenta que
en los últimos tiempos: la renta por
persona ha pasado de 952 dinares a 5159; la
expectativa de vida ha aumentado de 67 a 73
años; se publican cerca de 250 diarios
nacionales y la mayoría de los niños
están escolarizados.
En la capital, yendo hacia el norte de la medina,
se halla el Palacio del Bardo. Antiguamente
era un complejo de palacios ocupado por los
prefectos y ahora acoge al Parlamento y al museo
más importante del país. Durante
el imperio otomano, Túnez era una provincia
más dependiente del sultán de
Turquía, que nombraba un gobernador o
pachá para que gestionara sus intereses,
el cual, a su vez, tenía a sus órdenes
a 24 prefectos. Aquí se pueden ver desde
reliquias púnicas del siglo VII a.C.
hasta vestigios romanos y restos de la civilización
egipcia y griega. Sin embargo, el Bardo es famoso
sobre todo por los mosaicos romanos. El llamado
Las cuatro estaciones es el más grande
del mundo.
El idioma oficial de Túnez es el árabe,
aunque la mayoría de la gente habla francés.
En las zonas montañosas se habla el berebere
y en cualquier mercadillo habrá un vendedor
que intente regatear en español.