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Mercadillos en Túnez

 

En dos horas, sin escalas ni retrasos, llegará hasta el aeropuerto de Túnez. La capital está a sólo quince minutos. Un taxi hasta el centro le costará unos tres euros (cinco dinares, que es la moneda tunecina). Allí se encuentra el mercado central, el mercado de alimentación más grande de Túnez, donde casi todos los que viven en la ciudad compran al menos una vez a la semana.

La alfarería es uno de los productos más representativos de Túnez. Nabeul y la isla de Djerba son los dos centros más importantes donde se pueden encontrar algunas maravillas artesanales. Djerba basa su fama en la tradición: alfarería en tonos rojizos y diseño bereber. Nabeul se caracteriza por sus piezas de cerámica esmaltada en plomo y decoradas con motivos animales y vegetales de gran colorido. En Nabeul, así como en Gafsa y Gabes, también es habitual fabricar con esparto o con hojas de palmera esteras, bolsos, bandejas o sombreros.

La Medina es la zona árabe, la parte antigua, y el corazón de la ciudad. Un auténtico laberinto de calles estrechas y comercios apiñados unos encima de otros, donde se puede comprar de todo, desde ropa hasta joyas o alfombras. Uno de los productos estrella para regalar es un chechia, el gorro tunecino tradicional. La Medina está dividida en distintas áreas o zocos; cada uno se especializa en una mercancía determinada y cuenta con numerosos vendedores. Lo más importante es mostrarse firme, no se debe mostrar mucho interés por el producto, y regatear. Las claves son cálculo, actuación y un poco de cara dura.

Pero este laberíntico pasaje esconde también más de setecientos monumentos. Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1979, en Túnez es posible bucear por el entramado de la arquitectura árabe y otomana. Al caminar por las calles no es extraño que llame la atención un continuo martillar. El cobre es uno de los metales más trabajados y los artesanos cincelan sus piezas a la vista del viandante. Las originales teteras son una buena muestra de ello. Para ambientarnos del todo, podemos adquirir unas cómodas babuchas de cuero o un puf, cerciorándose siempre de que la piel esté bien cosida en sus juntas. El regateo es obligado, salvo en los talleres de la ONAT, la Oficina Nacional de Artesanía, donde se ofrecen precios fijos y garantía de calidad.

Después de merodear entre puestos se hace imprescindible reponer fuerzas. La comida típica tunecina es el cuscus al vapor con cordero en salsa y garbanzos. En la capital se encuentran los restaurantes más populares de la Medina. En ellos se sirve un menú clásico de ensalada y cuscus con cordero y pescado. Es el lugar donde comen los comerciantes y compradores tunecinos. Altamente recomendable.

 

 

 

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