Esta fascinante isla de Túnez guarda
diversos atractivos que el visitante ocioso
no debe perderse. Además de ser un paraíso
con playas de ensueño es también
un gran centro de ocio donde además de
la gran gastronomía y los lugares de
relax, se encuentran todo tipo de atracciones
que le dan un valor agregado a todo el lugar.
Por ejemplo, el viajero puede encontrar el auténtico
bar donde se rodó la Guerra de las Galaxias,
o recorrer los parajes donde el propio Homero
se inspiró para desarrollar la escena
de la Odisea en la que Ulises y sus marineros
atracan en la isla donde son tentados a comer
la Fruta de Loto que todo lo hace olvidar.
A sólo una hora de avión desde
Túnez, el visitante podrá recorrer
uno de los parajes más hermosos de la
región, donde también encontrarán
las huellas de personajes tan famosos como el
pirata Barbaroja, quién hace muchos años
recorrió los 50 kilómetros que
posee la isla de Norte a Sur. Una arquitectura
plagada de pequeñas mezquitas y minaretes
se mezcla con los palmares y las aguas cristalinas
del mar. Las casas bajas y de piedra predominan
en casi toda la isla, completándose con
emplazamientos rurales y pequeños castillos
que albergan pintorescas leyendas de corsarios.
Los antiguos castillos son hoy hoteles rurales
en los que el visitante experimentará
como nunca la experiencia de habitar un verdadero
y auténtico hábitat de la región.
Desde allí, excursiones a inmensas reservas
de cocodrilos o tiburones son algunas de las
peculiaridades para visitar. También
podrán realizar paseos a Camello recorriendo
las impresionantes costas de la isla y haciendo
paradas en las pequeñas terrazas de cafés
con vistas al mar.
Como es de esperar, también los zocos
son una parte sumamente importante de la isla.
Repleto de artesanos en pequeñas tiendas,
el viajero tendrá la posibilidad inigualable
de conseguir todo tipo de especias, vasijas
hechas a mano, y otras artesanías del
lugar. Una gran atracción de la capital,
Houmt Souk, es la Lonja, la gran subasta de
pescado fresco que funciona de manera tradicional
en nuestros días; es decir, el pescador
sale con la red y hay que gritarle precios de
la orilla para que se produzca la subasta de
todo tipo de peces y crustáceos. Es normal
allí comprar tiburones al peso.
Adentrándose a la isla podremos ver
las comunidades trogloditas y bereberes, con
sus cuevas (que fueron usadas para la película
La Guerra de las Galaxias) y sus particulares
zocos bajo un sol abrazador que conviene no
confiarse y usar protección. Allí
verán odaliscas, vendedores ambulantes
y asentamientos de tiendas con camellos y espectáculos
a toda hora. Contadores de historias, encantadores
de víboras y danzas tradicionales.
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