Túnez es sin duda uno de los mayores
tesoros del Mediterráneo. Su riqueza
ancestral y su potencial turístico son
inigualables, un destino que deja boquiabiertos
a los visitantes que se adentran en sus tierras.
El puerto pesquero de Kelibia, es famoso entre
otras cosas por una construcción bizantina
que adorna su costa de una manera excepcional.
Se trata del Fuerte Kelibia, el cual fue construido
en el siglo XI y representa la mayor atracción
de esta polvorienta y tranquila población.
Este fuerte se sitúa en el extremo norte
del pueblo y se puede apreciar desde cualquier
punto, debido a los aproximadamente 150 metros
que separan la colina que lo alberga con el
mar.
Túnez, al igual que otros países
circunvecinos se caracteriza por la existencia
de ruinas del Imperio Bizantino. Estas edificaciones,
sorprenden por lo intactas que se han mantenido
hasta nuestros días y por sus grandes
proporciones. El propósito de estas majestuosas
fortificaciones era el de mantener seguras a
las elites gobernantes en tiempos imperiales.
De esta manera, resguardaban la ciudad de los
ataques de pequeños grupos de intrusos.
Otro destino importante para una fabulosa visita
a tierras tunecinas, es la ciudad de Kairouan.
Esta población que data aproximadamente
del siglo IX, presenta un encanto austero e
interesante, por ser el centro de producción
de alfombras de Túnez. Sin embargo, su
atractivo va mucho más allá de
las típicas alfombras. La Medina, es
una ciudad fortificada que parece no haber sufrido
los embates del tiempo. Este modelo de civilización
urbana árabe ha sido nombrado Patrimonio
Cultural de la Humanidad por la UNESCO y alberga
desde viviendas, mausoleos y escuelas; hasta
baños, monasterios, plazas y jardines.
La Gran Mezquita es la más grande de
África y en ella se encuentran las llamadas
ruinas de Kairouan. Estos residuos de antiguas
edificaciones, están constituidos principalmente
por 414 columnas que fueron tomadas de ruinas
romanas.
Esta construcción de típica arquitectura
islámica, es el mayor centro religioso
de Túnez y fue construido durante el
siglo IX. Otra edificación de la misma
época es el Mausoleo de Sidi Sahab. Aparte
de ser punto de abastecimiento de agua, este
espacio servía como lugar de relajación
de los gobernantes de aquellos tiempos.
Estos factores confirman que la ciudad de Kairouan
es la más sagrada de Túnez. Sus
torres conocidas como minaretes, son torres
que acompañan a las mezquitas. El más
antiguo que se conoce esta ubicado precisamente
en la Mezquita de Kairouan. Esta toree fue construida
hacia el año 700 AD y fueron de los últimos
minaretes en construirse hasta el año
1000 AD, en que volvieron a ser construidos
por los Almohades al celebrar sus victorias
frente a los Almorávides, quienes eran
los antiguos dueños del Magreb.