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Capital de Túnez

 

Túnez, una ciudad situada entre dos culturas, una ciudad que alberga joyas arquitectónicas de estilos pertenecientes a todas las épocas, una ciudad que ofrece al visitante una infinidad de actividades, desde la artesanía hasta la gastronomía. Desde los tiempos más remotos, Túnez ha sido tierra de muchos y bien diferentes pueblos que han dejado sus expresiones artísticas en la ciudad. En ella, han convivido culturas milenarias con culturas clásicas y orientales. Si se alza la vista al norte aparece la masa verde del Belvedere. Si se dirige al suroeste encontrará el cerro del cementerio de Jellaz.

La capital del país consta de dos distritos adyacentes. Por una parte, la denominada antigua ciudad musulmana, más conocida como la medina, y, por otra, la ciudad moderna. La entrada principal a Túnez es por la medina, por la puerta Bab-el-Bahar. La medina, rodeada por una antigua muralla, alberga en su interior una colección de edificaciones de origen islámico que fechan de la época medieval. Entre ellos, el viajero podrá visitar mezquitas, madrassas (centros islámicos dedicados al aprendizaje), palacios y mausoleos. Las callejuelas de la antigua ciudad, que desprenden densos aromas, conforman un laberinto sinuoso repleto de souks, pequeños mercados que ofrecen al viajero artesanías de todo tipo dispuestas en zawias, pequeños patios con bóvedas y baldosas de cerámica. Otras tiendas se especializan en otro tipo de artesanías más particulares, como por ejemplo tejidos, especias, manufacturas de cobre, joyería de plata y oro, prendas de ropa de piel y perfumes.

La puerta de Francia, denominada antiguamente la puerta del Mar, indica la entrada a la ciudad moderna, que se caracteriza por unas edificaciones de estilo colonial de principios de siglo que contrastan vivamente con la arquitectura árabe. La ciudad nueva también cuenta con infinidad de monumentos históricos y lugares de interés de visita obligada, entre ellos la Gran Mezquita de Zitouna, que fecha del siglo IX, el Museo Lapidario de Sidi Bou Krissan, ubicado en el jardín de la Mezquita de el-Ksar, que fecha del siglo XI y que contiene la mayor colección de inscripciones sepulcrales árabes, el Palacio de Dar Hussein, que fecha del siglo XVIII y sede del Instituto Nacional de Arqueología y, por último, el Museo de Arte Islámico.

Las calles de Túnez, bulliciosas y muy transitadas, se consideran centros de comercio y trueque que ofrecen un sinfín de artesanías: alfombras de lana, chilabas, orfebrería, marroquinería, jaulas de pájaros, orfebrería, etc. El viajero debe recordar que el arte del regateo es imprescindible en todos los zocos pero, sin embargo, se contempla una falta de educación en las diversas tiendas de la Oficina Nacional del Artesanado, que ofrece artículos seleccionados de alta calidad.

 

 

 

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